Mantas: un nuevo concepto

Es uno de los artículos de hogar que probablemente más ha sufrido para mal el peso de la evolución.

Hasta hace relativamente poco, todos teníamos pesadas mantas en casa con las que abrigarnos, pero han quedado relegadas en algún armario en casa de casa de nuestros padres, o en algún rincón de esa casa del pueblo de las que tiramos en contadas ocasiones. Y es cuando nos cubrimos con ella cuando ponemos en valor lo genial que se duerme con el nórdico, lo fácil que es de lavar y lo rápido que hacemos la cama en un par de sacudidas. La comodidad marca nuestros ritmos cada vez más.

Pero es que la manta ha cambiado de una forma radical, es un concepto totalmente diferente que nada tiene que ver ya con aquella prenda pesada. Las hay para el sofá, que tanto gusto dan cuando el frío aprieta. Sirven para combinar con el edredón que tengamos, dando un punto diferente a la cama. El gusto de tumbarse y echársela por encima, es el máximo placer de cualquier siesta. Además ahora no pesan, se lavan fenomenal y se secan súper rápido. Sabemos que quien la prueba, repite.